La obsesionante DARK y el review del Pelao Pi


“Lo que sabemos es una gota, pero lo que no sabemos es un océano”.

La pregunta no es “cómo” ver Dark (Netflix, Gnula.se, torrent,etc) sino “cuándo”: AHORA.

Debemos darle un tiempo “oscuro” (“Dark”, en inglés) y verla de noche. Sin prisa. Desconecta las notificaciones del celular, no hagas un boceto mental de las cosas que hacer al día siguiente. El que parpadea pierde. En los primeros capítulos somos golpeados con una ráfaga de información y quedamos confundidos.

Las tinieblas escenifican un pueblo en penumbra, aplastado bajo un cielo plomizo y ahogado por lluvias torrenciales. Pájaros caen muertos del cielo. Un prado con ovejas muertas. La electricidad tintinea presagiando algo. En Winden (el nombre alude a lo “torcido” y el “viento”), una pequeña ciudad perdida en el bosque y dominada por una imponente planta de energía nuclear, chicos desaparecen. Un evento del mismo tipo ya había tenido lugar en la región 33 años antes. El corazón del misterio parece estar en una cueva que se abre como boca de lobo y de la cual surgen ruidos extraños.

Sólo escribir esto me inquietó. Quiero mi strudel y leche chocolatada. Además ¿por qué mierda la canción “De alguna manera, en algún lugar, algún día” de Nena suena tan siniestra?

El árbol genealógico maldito del pueblo es amplio. Conocemos a Jonas Kahnwald (Louis Hofmann) un adolescente melancólico lidiando con el suicidio de su padre que deja una carta que debe abrirse en la fecha y hora estipulada; Hannah es la viuda de Michael Kahnwald, la madre de Jonas y amante de Ulrich. Ulrich Nielsen (Oliver Masucci, igualito a Madds Mikelsen) el voluntarioso oficial de policía que perdió a su hermano y a su hijo y se meterá hasta el fondo de las desapariciones; está casado con Katharina, la directora de la escuela; Charlotte es su resuelta colega (Karoline Eichhorn), Regina es la dueña del hotel (Muy Twin Peaks), esposa de Aleksander Tiedemann, el encargado de la central nuclear del pueblo. Y están el hombre encapuchado, el sacerdote siniestro y varios más. Ánimo si quieres recordar todos los nombres, rostros de los actores interpretados por diferentes actores en diferentes edades. La paciencia es un don y poco a poco (en el cap 9 me pasó jajaja) se van configurando las piezas de un rompecabezas cada vez más poderoso sobre familias, cuyos lazos complejos se desgarrarán y revelarán sus secretos más oscuros. Todo orquestado en tres líneas de tiempo: 2019, 1986 y 1953.

¿Para qué hacer las cosas fáciles cuando las puedes hacer como Dark?

Fruto de la colaboración entre Baran Bo Odar (director) y la guionista Jantje Fries, la serie consta de 10 episodios de 1 hora cada uno apróx. La primera serie alemana de Netflix puede “oscurecerse” y mucho en su narrativa pero siempre nos ilumina a tiempo.

¡Qué hermosa es la apertura de créditos jugando con las simetrías y la binaridad, con la canción hipnótica “Goodbye” de Apparat (con Soap&Skin)! Recuerda al test de Rorschach. Es bella y minimalista, sirviendo la idea de las repeticiones cíclicas en el corazón de la serie. Otra cosa: La lluvia suena incesante en cada capítulo, purgatoria, aceitosa, inescapable. Pareciera meterse en el subconsciente. Como si martillara la conciencia del lugar y sus hombres. El primer gran miedo en la vida de los creadores, Odar de 39 años y Friese de 40, fue la amenaza nuclear y la lluvia. Se inspiraron en sus infancias en un pequeño pueblo alemán durante el desastre de Chernobyl, cuando la emanación de materiales radioactivos en 1986 desató los miedos de la contaminación. “Fue el primer evento aterrador de nuestras vidas. Nuestras madres nos prohibieron jugar afuera, por temor a la lluvia ácida. Nos quedamos encerrados varias semanas.” recuerda Friese.

Ambiciosa en un nivel narrativo, Dark también es impresionante en su ambientación. Esas casonas bávaras opacas en cuyos interiores declinan todos los colores del otoño, donde viven familias marcadas por la desconfianza y silencios culpables. El trabajo de dirección de arte es impecable. Se suele comparar con “Stranger Things” inevitablemente, porque chicos desaparecen, hay búsquedas con linternas en el bosque, los 80s están presentes. Pero el parecido es sólo en la superficie. Los temas, la atmósfera, la construcción de la trama y el uso de lo sobrenatural no tienen nada que ver. El hecho es que el guión se terminó cuando se lanzó la primera temporada “Stranger Things”. Y las similitudes son aleatorias. En Dark no hay humor, y si lo hay es… alemán. No lo sentí. Huele a Lost en su misterio (las transiciones de escenas con altos musicales se asemejan a Michel Giacchino en Lost). Aunque siento que Dark abusa de esto.

Para mí, Dark es más The Village de Shyamalan que Cazafantasmas. No, mejor olviden eso. Es más bien Volver al futuro mezclándose con La Profecía. Incluso tiene su Doc Brown, un gepetto del tiempo. ¿Y un Demián? Visualmente el fotógrafo Nikolaus Summerer logra que el lugar respire sombras, sea rico en claroscuro, imágenes poéticas y planos milimétricos. “La estructura narrativa de la serie, llena de paralelismos espaciales y temporales, se basa en la simetría”, observa Odar. “Stanley Kubrick me inspiró mucho en su forma de colocar su tema en el centro del encuadre, capturar la intención del espectador, aspirar a su conexión con la imagen, cualquiera que sea su complejidad.”

Se dirá que el capítulo final está más preocupado del “To be continued…” (ya aprobada la segunda temporada) que de ser conclusivo. Como le pasó a Les Revenants, la sublime serie francesa. (En este sentido (y en todos) recomiendo la notable serie belga Hotel Beau Séjour).

Dark es menos convincente cuando la narración se centra en trucos metafísicos, y descuida la parte humana. Tiene cosas geniales, como tratar la ciencia ficción casi sin efectos especiales (y cuando aparecen son…mmmm…chucrut). Es verdad. Pero ¿saben qué? Me tuvo obsesionado. Es un lujo de enigma y su factura es fuera de “serie”, y si viene envuelto en intrigante música de Ben Frost y una banda sonora que reúne a Agnès Obel, Meredith Monk, Fever Ray, Mire Kay, Apparat, y Pleasure to Kill de los Kreator se vuelve irrestistible. No sólo por ser buena música sino porque sus creadores saben cómo  acentuar el significado de los momentos y emociones.

No dudes en descubrir lo que Winden tiene para ofrecer. Eso si manténganme lejitos del pueblo (menos mal es ficticio) y la serie tengámosla cerca.

¿Nos vemos el 2052?

PD: una de mis canciones favoritas de varias en la serie fue “Me and the devil” de Soap & Skin, original de Robert Johnson (el cover de Gil Scott Heron también es una joya)

La obsesionante DARK y el review del Pelao Pi

5 Comentarios
Gonzalo Frías
Gonzalo Frías
El pelao pi de las películas. Conductor y guionista del programa #7moVicio Autor de los libros #Tracking y #Tracking2