#CineConPapas 🍟: Emociones y tensión en Stranger Things 2 (SPOILER ALERT)


Hay mucha diferencia entre “weas raras” y “cosas raras”, o sea Stranger Things. Una wea rara sería por ejemplo no ver marcas plagando las redes sociales con referencias a la serie para vender sus productos, ¡cuánta creatividad! Otra wea rara sería no ver a las Eleven pidiendo dulces estos días; Ya igual bacan eso, porque por fin las niñas tienen un referente femenino que no es una princesa de Disney ¡Gracias Netflix por eso! En cambio una cosa rara sería que Stranger Things no haga referencia a toda esa cultura ochentera que ocupa tanto lugar en nuestro corazón, esa jugada ya la conocemos y en esta nueva temporada no nos íbamos a dejar embobar por eso, ¡necesitábamos más! Y yo lo obtuve.

No solo a Dustin le crecieron sus “perlas” y a Eleven sus rulitos, las emociones también crecieron. Desde el primer capítulo sabía que iba a quedar la cagada y en todo sentido porque me asusté mucho más que con la primera temporada y lloré dos veces cuando en la anterior ni asomo de lágrimas tuve. Los cabros chicos están más grandes y brabucones y los primeros tres capítulos están llenos de detallitos cool; el palace, los disfraces de Los Cazafantasmas y Max que tiene toda la actitud para hacerle el peso a Eleven que obvio se roba la serie, ah bueno y Will que en cada capítulo se pone más Regan de El Exorcista.

Ya está todo pasando desde el capítulo 4 en adelante. Hay cosas que tropiezan como el personaje del periodista que es más una caricatura que alguien real dentro del universo que yo siento que es Hawkins; o el capítulo 7 por completo, que se sale tanto del mapa que no deja de sentirse raro. Ya sabemos que las cosas malas pasan cuando los personajes se separan y que juntos son la fuerza, todo el camino para verlos juntos vale la pena. Eleven es la última en unirse y lo hace de una forma tan espectacular que poco me importa el asunto de su mamá y su hermana, incluso se me olvidan esos arrebatos de celos que tiene con Mike y Max: en serio me gustaba mucho más cuando el único interés amoroso de Eleven eran los waffles, se fueron en la volá con lo del romance.

Otra cosa es que la serie es inteligente en cambiar los sentimientos respecto a los personajes entre una temporada y otra. Eleven ahora parece otra niña y a pesar de que su look es bacan, ya sabemos que es capaz de hacer cosas increíbles pero también matar o lastimar a cualquiera. Jonathan que era mi favorito en la temporada anterior en esta no es capaz ni de tomar un arma y defender cuando debía hacerlo, en cambio Steve pasó del odio a robarse mi corazón por completo. Joyce (Winona Ryder) nunca decae, es la mejor mamá ever con esa energía y a veces locura para sostenerlo todo, es inigualable, y Hopper que no lo hace tan bien de “Papá” como de jefe de Policía pero no deja de ser uno de mis favoritos. No puedo olvidar a Nancy que cada vez se pone más patea culos y tiene menos química con Jonathan.

Los últimos dos capítulos tiran todas las papas a la sartén, es pura emoción y tensión, dejando de lado la escena donde la mamá de Mike se toma un baño de espuma y su papá duerme, ¡qué wnes más cero aporte! Igual fue el único momento donde mi nivel de estrés bajó así que no puedo juzgarlo tanto. Y el final con el baile solo confirma mi amor por Dustin, que es mi favorito de todos.

Para terminar, un minuto de silencio para Bob, el personaje elegido después de Barb para que los guionistas se ensañaran con él, nos hicieran amarlo y luego nos restregaran de forma muy gráfica su muerte: gracias, no era necesario. Igual no más amor eterno a Stranger Things ya quiero ver a esa criatura gigante dejando la masacre. Chao.

Amor y papas fritas.
Fran Márquez.

Calificación: Casi perfecta.

¿Y tú cuántas papitas le das?

#CineConPapas 🍟: Emociones y tensión en Stranger Things 2 (SPOILER ALERT)

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Francisca Marquez
Francisca Marquez
No sé si me gustan más las papas fritas o las películas, pero ver películas comiendo papas fritas es de mis cosas favoritas y más que ver películas, me gusta hablar de ellas.