Se emborrachó, compró un peluche de Snorlax de 2 metros y no tenía cómo llevárselo a casa


Lo que les voy a contar ahora es una odisea digna de contársela a los nietos y que le ocurrió a Callum Underwood, un ciudadano británico de 31 años que muchos tildarán de estúpido, pero que nosotros miramos simplemente como un borracho que se entregó a los impulsos del corazón y cuya historia terminó volviéndose viral.

Todo empezó el pasado mes de octubre, momento en que Callum, desarrollador de videojuegos para el servicio de streaming Caffeine, compró un peluche de Snorlax de casi 2 metros por £150 libras esterlinas (algo así como 130 mil pesos chilenos) mientras estaba borracho.

Hasta ahí todo bien. Sin embargo, el gran PERO vino cuando se dio cuenta que el vendedor -ubicado en Estados Unidos- no hacía despachos al Reino Unido. Pese a esto, Callum no se dio por vencido e ideó un plan que en el papel se veía infalible: Hacer que el peluche fuera enviado a la oficina de su jefe -que vivía en San Francisco- para que luego él se encargara de mandárselo a Inglaterra.

Pero el destino no quería entregarle su Snorlax de manera tan sencilla, porque gran sorpresa se llevó al enterarse que el envío desde EE.UU. al Reino Unido salía nada más ni nada menos que $1000 dólares debido al imponente tamaño del peluche. Tras esto, Callum no encontró nada mejor que compartir su tragedia a través de su cuenta de Twitter para escuchar posibles soluciones por parte de la comunidad.

De ahí surgieron varios planes como el de vaciar al Snorlax y rellenarlo una vez estuviera en el poder de Callum. Otros propusieron que comprara un pasaje de avión para que el Snorlax viajara como un pasajero más desde Norteamérica a Inglaterra, pero sus dimensiones eran tan grandes que esa idea requería comprar 2 boletos de avión, así que el desdichado hombre prefirió cruzarse de brazos y olvidarse para siempre de su peluche.

Sin embargo, una luz de esperanza se posó sobre Callum cuando -un mes después de la compra- debió viajar a la Costa Oeste de Estados Unidos por motivos de trabajo, momento en que por fin pudo reunirse con el preciado peluche de £150 libras y aplicó una solución extrema para llevárselo: Comprimirlo hasta que cupiera en una caja que pudiera llevar como parte de se equipaje, proceso que él mismo documentó con lujos de detalles a lo largo de su cuenta de Twitter:

Un final feliz por donde se le mire

 

Se emborrachó, compró un peluche de Snorlax de 2 metros y no tenía cómo llevárselo a casa

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Peter Marschhausen
Peter Marschhausen
Sueño a 24 cuadros por segundo. Gamer desde que tengo memoria.